Twitter llega a los cielos y la monarquía pierde audiencia

Ya no es noticia que el Papa Benedicto XVI se ha abierto cuenta en Twitter, una de las redes sociales más rápidas, intensas y efímeras que existen en la web world wide web (www) o red informática mundial. Más que noticia parece un milagro: 14 tuits para más de medio millón de seguidores en la cuenta en español.

Desde que el Papa tuitea mensajes tan poco divinos y tan de agencia de publicidad como éste “¿qué tradición familiar navideña de tu niñez recuerdas todavía?”

Twitter del Papa Benedicto XVI

Twitter del Papa Benedicto XVI

o el telediario de La 1 informa que el Rey Don Juan Carlos ha perdido 244.000 telespectadores en su discurso navideño en un año y más de dos millones de espectadores en doce años, una va dándose cuenta de que “algo” ha cambiando de verdad. O dicho de otro modo: hemos entrado en otra fase interestelar. La era de la filosofía, de la sociedad y de la modernidad líquida que preconizó Zygmunt Bauman, desde luego. El presente se nos escurre de las manos y el futuro tiene cara de chorro de agua fría.

Iglesia y Monarquía han sido y son dos poderes fácticos. Durante años, décadas y siglos. Y si se han subido al carro “marketiniano” actual -que dicho sea de paso es más tremendo que nunca- podemos llegar a concluir que será por “algo”. Subimos a la Luna y no pasó nada. Descubrimos agua en Marte y tampoco pasó nada. Hemos descubierto el tú a tú tecnológico inmediato y mundial, y cielo y tierra andan removidos.

Quizás el verdadero cambio -o por lo menos una de sus vertientes- sea el del poder. El del poder que otorga que millones de ciudadanos puedan -en muy pocos segundos y en todo el mundo- contestar, replicar, reirse, distribuir, mejorar, criticar, preguntar, increpar, opinar, informar …sobre una cacería de elefantes, un desahucio, la presencia de la mula y el buey en el portal de Belén, la subida de la luz, una sentencia judicial, los gastos de los diputados, el rescate de los bancos. (Voy a poner un punto y seguido a este argumento; no acabaría nunca).

No nos emocionemos que algunos estamentos ya están poniendo la maquinaria en marcha para cercenar todo este terrremoto social. Pero me viene a la cabeza la famosa frase que se le atribuyó a Alfonso Guerra (aquí les dejo una colección de citas de regalo navideño), en su tiempo de vicepresidente del Gobierno, en un momento en el que todo estaba bajo su control: “el que se mueva no sale en la foto”. 

Las tornas han cambiado tanto que…“ay del que no se mueva”.

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