“¿me imprimes un corazón en 3D? mira, mejor una catedral”

Desde que en la última edición de Madrid Fusión ya viéramos creaciones gastronómicas del chef Paco Morales con una impresora 3D, veo impresoras en todas las presentaciones, ámbitos, eventos, tweets y blogs. Las novedades arrasan.

He sido testigo en los últimos días de qué es exactamente esto de imprimir en 3D, en su vertiente profesional y en la vertiente “maker”Maker Show Zaragoza 2013  es el evento celebrado hace justo una semana, un “encuentro de tecnologías abiertas para la artesanía digital” con una apretada agenda: impresión 3D, stands, talleres, charlas, presentaciones, makerboxes…

Ver cómo se imprimen objetos en tres dimensiones -por muy sencillo que sea- cuando una está acostumbrada a la tinta y al papel parece una cuestión de magia. Al rato te acostumbras, pero el primer león  -cuyo diseño en 3D procede del Museo de Diseño de Chicago- o la primera torre Effiel  -la pieza tiene un coste de 0,40 euros, según me informa su autora- que ves salir de una impresora MakerBot (modelo Replicator I de “cama caliente“) te hace arquear las cejas.  A pesar de que esta misma semana nos ha llegado desde EE UU la noticia del primer coche fabricado con una impresora 3D (aquí les dejo el enlace). Y a pesar de que, en su reciente discurso de investidura, el presidente Obama incluyó la impresión 3D  como uno de los polos tecnológicos del futuro. Y a pesar de que un arquitecto holandés planee imprimir un edificio innovador completopieza por pieza. Sigue pareciendo cuestión de magia.

“Estamos imprimiendo” es una frase que se va a poner de moda

La tinta ha dado paso al plástico, seguido muy de cerca por otros materiales como el nylon (se mostró en este evento una impresión con nylon a 300 grados de temperatura sin que se fundiera), azúcar, chocolate…En el proceso de impresión en 3D se utilizan modelos en 3D diseñados en ordenador para fabricar objetos reales, desde simples fundas de iphone o piezas de ajedrez a objetos más complejos, como relojes que dan la hora. Las impresoras siguen la forma del modelo en 3D, apilando capa tras capa…aquí les dejo un video, que les permite hacerse una idea de cómo se imprime una catedral en 3D con una impresora hecha por un joven aficionado Clone Wars. Maker Show Zaragoza 2013.

La filosofía de comunidades como Clone Wars es precisamente jugar a imprimir como las máquinas replicantes: máquinas que imprimen otras máquinas. Clone Wars engloba a todo aquel interesado en fabricar una impresora 3D: una comunidad abierta y muy activa en español en la que cada miembro documenta sus conocimientos, los comparte y colabora con el resto de makers.

En Maker Show Zaragoza 2013 observamos y escuchamos cosas como

              “buenas tardes, quería un keymakey

              “mi impresora se llama Magratea y esta otra Ferrerap Roche” (durante el proceso de fabricación padre e hijo comieron muchos bombones)

               “La mía se llama Benlliure y es la impresora 100.10 de la comunidad Clones WarsJosé Antonio Quevedo, llegado a Zaragoza desde Guadalajara, habla y mueve las manos con emoción: “le he cambiado el estrusor y la estoy calibrando a ver si funciona, voy a cruzar los dedos!”

Y aprendimos que se utilizan distintos tipos de plástico (difieren en la resistencia, en ser biodegradable y en el precio), que las impresoras son de cama caliente o de cama fría (lo que da mayor o menor definición al objeto impreso), que el cabezal del estrusor se puede calibrar o que la impresión en 3D llega cada vez a más sectores (se hacen ya ecografías, recambios, muebles, piezas dentales…)  o que la impresora Replicator I (modelo adquirido por el chef Paco Morales) tiene un precio de 2.000 € y el modelo Replicator 2, 2540 €.

La impresión en 3D está ya al alcance del público, adquirida o fabricada por uno mismo.

El futuro ya es presente.

El evento ha sido organizado por el Ayuntamiento de Zaragoza. Entrevista al alma mater de Maker Show Zaragoza 2013 Pablo Murillo (Arduteka) 

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  1. Eva, juraría que vi algo parecido en el Instituto Tecnológico de Aragón hará unos 15 años. Claro que entonces no le llamaban impresora 3D, sino máquina de prototipado. Convertía en figuras tridimensionales en plástico blanco lo que se había diseñado en los planos. ¡Caramba!

  2. Los entendidos aseveran que existen desde finales de los años 70, así que ¡fíjate! Y caramba, fuiste un privilegiado entonces si lo pudiste ver en el ITA. El desarrollo tecnológico, la paciencia y el trabajo de muchos ha hecho posible que estas máquinas hayan pasado de prototipos a realidad. Y que sean asequibles desde un punto de vista técnico y económico. Gracias por tu comentario. Un abrazo.

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