El cielo sobre Berlín

Sería un gran paso llegar a casa después del trabajo

y como Philipe Marlowe dar de comer al gato

tener fiebre

ensuciarme los dedos con el periódico

emocionarme por una comida

por la forma de un cuello, de una oreja

mentir

sin parar

sentir el peso de mis huesos al caminar

adivinar algo en lugar de saberlo todo siempre

e incluso poder ser malos alguna vez

ser salvajes

o poder saber qué se siente, al fin, al quitarse los zapatos bajo la mesa y estirar los dedos de los pies descalzos.

Es una película extraña. Difícil de ver.  El cielo sobre Berlín (trailer oficial 1987) puede ser “pretenciosa, falsa, boba y sensiblera” como escribió el crítico de cine Carlos Boyero. Yo me quedo con lo de pretenciosa. Es un drama algo así como fantástico. Dos ángeles sobrevuelan Berlín, ciudad dividida por el “muro de la vergüenza“. Sólo son visibles para los niños y los hombres de corazón puro. Testigos impotentes que no pueden cambiar el curso de los acontecimientos, sienten una gran compasión por los seres humanos. Uno de estos ángeles quiere probar la vida de los hombres y esta dispuesto a sacrificar su inmortalidad.

Para muchos se ha convertido en una película de culto y ganó numerosos premios: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor fotografía (1988), Festival de Cannes: Mejor director (1987), Premios César: Nominada a Mejor película extranjera (1987), Bundesfilpreis de Oro (1988) o Festival de Sao Paulo: premio del público (1988).

A pesar de la profunda tristeza que destila y de ese toque “raruno”, El cielo sobre Berlín, dirigida por Win Wenders, encierra algunas pequeñas joyas. Una es descubrir a un jovencísimo Nick Cave cantando sobre un escenario dos canciones: The Carny y From her to eternity.

Y otra joya es un pequeño monólogo de su protagonista. Está lleno de vida por la vida, rezuma gusto por los detalles más sencillos y nos recuerda lo maravilloso que sigue siendo ser mortales. Sencillamente humanos. (Pincha sobre la imagen).

Captura de pantalla 2014-02-08 a la(s) 15.52.08

Qué soy, qué hago aquí, por qué soy yo, y no soy el otro … el run run del diálogo interno de cada cual en la biblioteca, en el metro, paseando por la calle …

Una película muy filosófica, lírica y triste, incluso para los que creen que todos tenemos un ángel que nos cuida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: